Prótesis ocular: qué es, cómo se coloca y qué esperar
La pérdida de un ojo no significa perder la apariencia natural. Las prótesis oculares actuales son personalizadas, confortables y casi indistinguibles del ojo real.
¿Qué es una prótesis ocular?
Una prótesis ocular (comúnmente llamada "ojo de vidrio", aunque hoy se fabrican en acrílico) es una pieza personalizada que se coloca en la cavidad orbitaria después de la remoción de un ojo enfermo o con dolor irreversible. Su función principal es estética y psicológica: restaurar la apariencia natural y permitir que el párpado se mueva con normalidad.
¿Cuándo se necesita una prótesis ocular?
Las indicaciones más frecuentes son:
- Ojo doloroso con ceguera irreversible (glaucoma terminal, trauma severo).
- Tumor intraocular que requiere enucleación.
- Ojo con apariencia muy alterada que afecta la calidad de vida del paciente.
¿Cómo es el proceso?
Primero se realiza la cirugía de enucleación o evisceración (remoción del ojo o su contenido), en la que se coloca un implante orbitario para mantener el volumen de la cavidad. Después de que la cavidad sana (generalmente 6 a 8 semanas), un ocularista confecciona la prótesis personalizada a medida: el iris, la pupila y los vasos sanguíneos son pintados a mano para lograr el mayor parecido posible con el ojo contralateral.
¿La prótesis se mueve?
Sí. Si el implante y los músculos están en buen estado, la prótesis sigue el movimiento del ojo opuesto de forma natural. El grado de movilidad varía según cada caso.
Cuidados y durabilidad
Una prótesis ocular bien cuidada dura entre 5 y 7 años antes de necesitar reemplazo. Requiere limpieza diaria y pulido anual por el ocularista. El Dr. Martínez Solís da seguimiento completo: desde la cirugía inicial hasta la evaluación periódica de la cavidad y la prótesis.
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